Historia y leyendas
LEYENDA CORONA DE FUEGO
Se dice que entre el palacio de Monforte de Lemos y la Iglesia de San Vicente del Pino había un pasadizo subterráneo. Durante una ausencia del Conde de Lemos, el abad del Monasterio benedictino de San Vicente, habría utilizado el desfiladero para llegar hasta la hija del conde, con la quien comenzaría un romance. El conde al enterarse organiza una comida en la que invita al abad, y en el momento del postre le sirve una corona de hierro al rojo vivo, coronándole y provovándole la muerte.
Se dice que entre el palacio de Monforte de Lemos y la Iglesia de San Vicente del Pino había un pasadizo subterráneo. Durante una ausencia del Conde de Lemos, el abad del Monasterio benedictino de San Vicente, habría utilizado el desfiladero para llegar hasta la hija del conde, con la quien comenzaría un romance. El conde al enterarse organiza una comida en la que invita al abad, y en el momento del postre le sirve una corona de hierro al rojo vivo, coronándole y provovándole la muerte.
LEYENDA EL LOBISHOME
Existen muchos mitos y leyendas del lobishome en Lugo, este, es uno de ellos:
En una aldea, en la cumbre de una montaña, las personas tenían mucho miedo a los lobos, debido a que atacaban a las personas por las noches y hacían hogueras para espantarlos. Una chica fue ataca por uno, pero su cuñado llegó a tiempo y le pego un tiro. Un día la hermana de la chica, su marido y la chica, decidieron irse a Santander y por el camino el cuñado de la chica se la comió a ella y a su mujer. El asesino se fue y los restos de los cadáveres quedaron allí. Cuando los descubrieron, se dieron cuenta de que no eran los lobos quienes mataban a las personas, si no que era aquel vendedor ambulante que enamoraba a las mujeres y luego se las comía como si fuese un lobo.
Existen muchos mitos y leyendas del lobishome en Lugo, este, es uno de ellos:
En una aldea, en la cumbre de una montaña, las personas tenían mucho miedo a los lobos, debido a que atacaban a las personas por las noches y hacían hogueras para espantarlos. Una chica fue ataca por uno, pero su cuñado llegó a tiempo y le pego un tiro. Un día la hermana de la chica, su marido y la chica, decidieron irse a Santander y por el camino el cuñado de la chica se la comió a ella y a su mujer. El asesino se fue y los restos de los cadáveres quedaron allí. Cuando los descubrieron, se dieron cuenta de que no eran los lobos quienes mataban a las personas, si no que era aquel vendedor ambulante que enamoraba a las mujeres y luego se las comía como si fuese un lobo.




