Es un poco difícil de localizar pero una vez que lo encuentras te das cuenta de que todo esfuerzo tiene su recompensa. Este bosque tiene cierto renombre porque en él se rodó en 1970 la película "El bosque del lobo".
Hay largos y estrechos caminos, pasadizos aún más pequeños que se ramifican, algunos esconden callejones sin salida, mientras que otros te devuelven al mismo lugar. Es como si la naturaleza hiciese un mapa de las calles más antiguas de las viejas ciudades y optase por volver a crearlos en piedra y llenarlas con los silenciosos seres de madera y musgo.

















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